domingo, 16 de diciembre de 2012

El viaje al poder de la mente. Eduardo Punset




He aprovechado para releer el fenomenal libro del maestro Punset acerca del poder de la mente y de la revolución en las neurociencias que se atisban en los albores de este siglo y que, más que probablemente, nos traerán un cambio en las sociedades humanas solamente comparable al que nos ocurrió hace miles de años cuando descubrimos el fuego y nos convertimos en el único animal capaz de tomar las riendas de su historia y de su futuro.
Como no puede ser de otra manera, esta lectura nos permite elevar la perspectiva de la complicada situación en  la que la sociedad occidental (y no otra) se encuentra inmersa, y mirar hacia un horizonte al cual nos acercamos a velocidad creciente y cuyo poder transformador será de una magnitud inusitada.
Quiero de esta manera actualizar esta entrada con las ideas recogidas en el libro que más poderosamente han llamado mi atención y cuya lectura vuelvo a recomendar encarecidamente.

Para reflexionar

El ejercicio del poder se inició hace unos cien mil años, cuando alguien pudo intuir, por primera vez, lo que estaba cavilando la mente de su vecino. Sólo entonces se la pudo ayudar ayudar o manipular mediante el ejercicio del poder. (página. 9)

Decidimos en función de lo que creemos y no de lo que vemos.  (..) no queremos cambiar de opinión ni que nos maten. No sólo somos incapaces de predecir, sino que tendemos a imaginar el futuro calcando el pasado. No hemos querido aceptar que las intuiciones son una fuente de conocimiento tan válida como la razón. (página. 11)

El líder surgió mucho después de la invención de los seguidores (página. 18)

Cada colectivo o tribu posee idénticas emociones básicas y universales, incluida su expresión, que son las de la especie. Pero el entorno y la cultura específica determinan la identidad social de pertenencia a un grupo en concreto, que se manifiesta de modo distinto. El primero (..) resume todo el poder disponible, que yace en el entramado afectivo y emocional de la especie para sobrevivir. Al otro poder, el que dimana de los aspectos organizativos y peculiares de la identidad social diferenciada, se le ha otorgado una importancia exagerada. (página 20)

(Kaufmann). La vida es una propiedad emergente que surge cuando la diversidad molecular de un sistema químico prebiótico va más allá de cierto umbral de complejidad (página 50)

Más allá de la persona, resulta que su felicidad y ánimos dependen de los valores del mundo que habita y del entramado pergeñado con los demás. La felicidad, en definitiva, va mucho más allá del comportamiento individual y depende la organización social. (pagina 51)

La esencia de la vida y su soporte son, (..), interacciones constantes entre agentes al borde del caos o instalados en la complejidad. (página 51)

La autoorganización de un sistema ocurre en una región cercana al límite del caos. En tal región es donde las correlaciones, y por tanto, las variaciones heredables, indispensables para la evolución, son posibles. Esta relación entre los principios de autoorganización y selección naturales es el punto nodal que permitirá la ampliación de la teoría evolutiva y marcará el rumbo de la biología del siglo XXI. (página 52)

Muchas personas toman decisiones no en función de lo que ven, de lo que consideran bueno o malo, sino en función de lo que creen, de sus convicciones, de lo que (..) Richard Dawkins tildaba de código de los muertos: pautas de conducta excelentes hace miles de años, que han dejado de ser útiles y que, no obstante, siguen vigentes. (página 61)

(..) no podemos predecir el futuro porque únicamente sabemos imaginar el el futuro recomponiendo el pasado. Un pasado pergeñado por nuestras convicciones de ahora y arreglado de tal forma que nos permita fabular el futuro. (página 61)

(..) lo que hemos descubierto es que imaginar el futuro y recordar el pasado son entramados muy parecidos. La memoria no sólo sería vital para recordar lo que aconteció (..) sino también para anticipar el futuro. Ver e imaginar son cosas muy similares. (página 73)

(..) el recuerdo de una experiencia concreta se compone de fragmentos de información que se almacenan en varios lugares distintos del cerebro, y cuando recordamos, cuando tenemos la experiencia de rememorar el pasado, lo que sucede es que estos pedacitos de información vuelven a unirse desde diferentes partes del cerebro. Esta recomposición de pedazos es lo que da lugar a lo que experimentamos como recuerdo. (página 75)

(..) recordar es un rasgo adaptativo: en nuestro sistema de memoria, la información se almacena de tal manera que podamos utilizarla en el futuro. (página 78)

Duda: ¿Conocemos como se realiza en el hipocampo la recuperación de la información para crear un recuerdo? y, una vez conformado el recuerdo ¿cómo de hace consciente? ¿dónde se proyecta el recuerdo?

(..) las convicciones heredadas aplastan el poder de comprensión que pueda tenerse de las cosas y, (..), esas mismas convicciones influyen en la interpretación del pasado. (página 86)

(..) los intuitivos tienden a ser personas introvertidas a las que les gusta mantenerse al margen del primer plano de la sociedad

(..) los intuitivos tienden a ser personas introvertidas a las que les gusta mantenerse al margen del primer plano de la sociedad, que son autosuficientes y que confían en su propio criterio. Son personas a las que les encanta asumir riesgos y no les importa estar expuestas a la crítica y al desafío. (página 95)

Para resolver problemas vitales, los cautelosos intentan no equivocarse y los intuitivos tratan de acertar. (página 95)

(Miligram) La psicología social de este siglo revela una gran lección: lo que determina como actúa una persona a menudo no depende tanto del tipo de persona que se es como del tipo de situación en la que se encuentra (página 100)

Es tremendamente importante entender que las personas hacen cosas terribles no siempre porque sean malas, sino porque no quieren romper las reglas. (página 102)

Con el efecto marco, lo que se demuestra es que la fórmula utilizada para la petición o el permiso tiene una importancia fundamental, (página 102)

(..) se está ya en condiciones de demostrar que la intuición puede llegar a ser mejor que los modelos de elección racional, o la regresión múltiple, o los programas estadísticos más complejos. Esto era impensable hace sólo 10 años, y es algo muy nuevo. Se está aplicando el proceso científico a la intuición. (página 105)

Gran parte de las decisiones que tomamos todos los días son el resultado de haber querido justificarnos a nosotros mismos como sea. (página 106)

Disonancia es todo aquello que no coincide exactamente con la idea que tenemos de las
cosas, en función, obviamente, de nuestros propios intereses. (página 106)

Como anticipa muy bien la teoría de la disonancia, cuanto más confiados y famosos son los expertos, menos probabilidades existen de que admitan errores en su conducta. (página 106)

Una de estas vias singulares para desconectarse del universo en que vivimos son las artes que, como la música, son susceptibles de trasladar las mentes a otro mundo que no es el habitual. Otra vía son los sueños y, (..), la capacidad del inconsciente para recorrer procesos cognitivos insospechadamente sofisticados. (página 113)

Los últimos experimentos efectuados están demostrando que nuevo concepto de inconsciente implica que la conducta de una persona puede ser el resultado de algo que ha ocurrido en el entorno sin necesidad de un acto consciente por su parte ni de que se entere de lo que está ocurriendo. El inconsciente es responsable por su cuenta no sólo de la mayoría de las decisiones que tomamos, sino también de las que tienen mucha importancia por la sofisticación o complejidad de los procesos cognitivos implicados. (página 114)

La consciencia sirve, ni más ni menos, que para aprender a distinguir el pasado del presente y el futuro del pasado. (página 114)

Duda: ¿Quién coordina todo el cerebro?, ¿Es necesaria esa coordinación?, ¿El yo consciente y el yo inconsciente son el mismo?

La vocación social está en la base de la capacidad cognitiva y de la supervivencia de la especie humana. (página 131)

(..), son los expertos en los mecanismos de los suicidios los que han puesto de relieve el ánimo insólito de supervivencia de los humanos, alimentado por un optimismo atávico y sobredimensionado de su futuro individual (página 137)

Un gran porcentaje de quienes se suicidan son personas que perdieron el optimismo al haberse quedado, por circunstancias muy especiales y únicas, sin el miedo a los grandes quebrantos. (página  137)

Existe con toda seguridad, se está comprobando, una moral innata en los humanos, al margen y con anterioridad al propio desarrollo de las religiones (página 163)

La religión no es un prerrequisito de la moral (página 164)

No existe ninguna razón que justifique, salvo la desidia política, este abismo entre ciencia y compensación para el paciente (página 176)

Es del todo punto inadmisible que el lag entre los resultados de la investigación científica  la pertinencia de la genética individual y la terapia aplicada cotidianamente a los pacientes hacinados en los hospitales sea de cuarenta o cincuenta años.
"Hace muchos años que sabemos que la relación y necesidad de conciliar la terapia contra el cáncer con la genética individual de cada paciente -me dijo mi oncólogo, el doctor Rafael Rosell- y, sin embargo, tenemos que seguir esperando veinte, treinta o cuarenta años."
La solución no es instantánea, pero sabemos perfectamente lo que genera este retraso: la falta de compenetración entre la comunidad científica, el sector industrial y el sector político. En Europa, ha pesado como una losa la idea equivocada de que ninguna de estas tres grandes comunidades podía aceptar de buen grado que se viera mermada su soberanía. (página 177)

En España, por el contrario, el peligro es la falta de imbricación abismal de los tres sectores en el objetivo colectivo de proteger la salud de los ciudadanos. Estamos a años luz de cualquier necesidad de protegernos de los abusos de un exceso de ciencia. Sobra tanta comisión encargada de velar por la ética de los procedimientos científicos. Lo que falta son procedimientos científicos. (página 178)

No es cierto, como mantienen algunos amigos en el mundo sanitario, que solo haya declinado el nivel de confort de las prestaciones médicas. Ha empeorado radicalmente también el nivel de calidad de dichas prestaciones. (página 178)

Uno de los fenómenos más sorprendentes de lo que está ocurriendo en estos tiempos de crisis, tanto en España como en Gran Bretaña, para no citar más que los dos casos más recientes, es hasta qué punto todo el estamento que vive del erario público puede proseguir con los abusos a los que nos tiene acostumbrados sin recato alguno, frente a los ajustes dolorosos a los que tiene que hacer frente en su vida cotidiana el resto de los ciudadanos. Es alarmante el contraste entre la soberbia del estamento privilegiado y el miedo de las clases medias, trabajadoras e inmigrantes.
Cuando llegue la hora, dentro de unas décadas, del gran pacto social, paralelo al que sancionó en su día el Estado de bienestar, deberá limitarse taxativamente el poder del sector público, autonómico, municipal y de los partidos políticos, al tiempo que se alumbra de nuevo la participación del sector privado en la gestión de los procesos sociales. (página 179)

Con la edad, el estímulo exterior debe ser particularmente sofisticado y complejo para transformar la sensación inicial de placer en una emoción de amor. Al igual que ocurre con la droga, son cada vez necesarias dosis mayores para producir idéntico arrebato. (página 188)

A pesar de su atractivo a nivel mental e individual, la política es irrelevante a la hora de conformar la vida social. ¿Por qué? Es un mercado en donde las barreras de entrada son prácticamente infranqueables —todavía más en Europa que en Estados Unidos—, y donde la competencia y, por tanto, la innovación no son posibles. Comparado con la tormenta cerebral y la intensidad de las interrelaciones en la sociedad civil, el campo funcionarial es un páramo inerte. (página 190)

Varios experimentos han demostrado que los pacientes con daño focal bilateral en la corteza prefrontal ventromedial (CPVM) —una zona clave para el desarrollo emocional y, particularmente, para las emociones sociales—, generan un nivel anormalmente elevado de decisiones utilitarias u objetivas al enfrentarse con dilemas morales. (página 191)

Lo que ya se ha constatado es que las técnicas de activación pueden estimular zonas motoras como las que he descrito, o para hacer que sujetos con un infarto cerebral, que no pueden mover la mano, puedan recuperarse más rápidamente; pero también pueden estimularse zonas frontales a fin de modificar la capacidad de la gente para tomar decisiones, para hacer que las decisiones sean más altruistas, más generosas; para que enfermos que tienen trastornos de personalidad, con personalidades sociopáticas, empiecen a tener más empatía ante las diferentes situaciones. (página 194).

Y hemos aprendido, yo creo que es la cosa más importante que hemos aprendido, que no es un grupo de neuronas ni unas neuronas concretas las que nos permiten mover, ver, decir, hablar, sino que son redes de circuitos neuronales, son trabajos en equipo en nuestro cerebro los que se engarzan para hacer una cierta tarea». (página 195)

(…), en el futuro, esas terapias centradas en la supresión o activación de procesos neurológicos, gracias a la plasticidad cerebral recientemente desvelada, darán la vuelta a nuestro legado pesimista a las generaciones futuras. Caminamos, aunque el mundo mediático y el político no quieran darse cuenta todavía, hacia un futuro en el que no sólo la visibilidad del altruismo innato acabará ensombreciendo los vestigios violentos de la lucha de clases, sino que los propios procesos mentales podrán alterarse y corregirse las inadaptaciones.
Ya se están obteniendo resultados extraordinarios, probablemente, de los más increíbles en todas las neurociencias cognitivas. Se está vislumbrando la posibilidad de eliminar sus creencias a determinadas personas cuando desvirtúen su sistema de percepción sensorial. Amigos del mundo científico cuyo nombre no merece la pena revelar todavía, están seguros ya de que los principios morales innatos podrán modificarse, eliminando las convicciones perniciosas en sus procesos mentales. (página 196)

Reflexión: Las enormes capacidades que se abren ante el desarrollo de las neurociencias, sin un adecuado desarrollo social que contrapese las tendencias controladoras y autocráticas de los psicópatas en el poder, plantea un escenario en el que, como mínimo, es necesario precaverse mediante una legislación restrictiva, por lo menos a corto plazo


Ahora bien, la principal enseñanza de estas nuevas terapias reside en que un cambio de función comporta un cambio de estructura y viceversa; función y estructura, al final, son una misma cosa. (página 198)

La eliminación de recuerdos competitivos en la actividad cotidiana confiere mayor capacidad cognitiva para preservar los recuerdos importantes. (página 199)

Se sabe bien poco sobre el mecanismo celular y molecular que prosigue durante horas o días, después del aprendizaje, para fijar la persistencia del recuerdo; algo fundamental en la estructura de la memoria a largo plazo. (página 200)

Se sabe bien poco sobre el mecanismo celular y molecular que prosigue durante horas o días, después del aprendizaje, para fijar la persistencia del recuerdo; algo fundamental en la estructura de la memoria a largo plazo. Por primera vez, gracias a los trabajos de Brice A. Kuhl, Pedro Bekinschtein y otros investigadores de la Universidad de Stanford sabemos ahora que en el hipocampo se activa, una vez formada la memoria a largo plazo, una molécula o factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC) y se sintetizan nuevas proteínas que garantizan el almacenaje persistente de esa memoria. (página 200)

Se acaba de descubrir que la mosca del vinagre —genéticamente, se parece a nosotros como una gota de agua a otra— controla el sueño desde una región cerebral que está íntimamente ligada a la memoria y al aprendizaje. (página 202)

Tanto Ravi Allada como Amita Sehgal, profesora del Instituto Howard Hughes, de la Universidad de Pensilvania, han podido confirmar con sus investigaciones que, casi con toda certeza, la mosca del vinagre aprovecha el sueño para aprender lo que ha memorizado durante el día. Igual que nosotros. (página 203)

(...) la mosca del vinagre venía a reivindicar ahora aquel presentimiento: los sueños son el pasto natural de la capacidad de aprendizaje. Aprendemos soñando. El sueño es un proceso regulado activamente, no simplemente el resultado pasivo de la disminución del estado de alerta, y debe considerarse una reordenación de la actividad neuronal en lugar de una parada de actividad. (página 203-204)

Tal vez sea cierto que las razones últimas de nuestra conducta las esboza el inconsciente, al que nadie puede pedir explicaciones precisas de su comportamiento. (página 205)

(...) se acaba de descubrir que algunas experiencias personales pueden dejar una huella 
indeleble en el inconsciente de la estructura cerebral, que, a su vez, puede dejar otros rastros en grupos de neuronas que interactúan entre sí a raíz de dicha huella. Allí dentro no hay nada que cambie de una determinada manera para siempre. (página 213)

Continúa confirmándose la importancia trascendental de la negociación afectiva, en la primera infancia, sobre la conducta del adulto con relación a cualquier otro parámetro. (página 217)

(...) la Unicef ya andaba sobrada de razón al sugerir en su informe mundial de 2001 que «los gobiernos que quieran aumentar el bienestar de sus pueblos deberían invertir en los primeros años de su vida. No hay otra forma mejor de gastar el dinero. Es trágico, sin embargo, tanto para los niños como para las naciones, que sean los años a los que se presta menos atención». (página 218)

El cerebro cambia continuamente con la experiencia, que deja huellas indelebles y, por supuesto, los cambios ocurren a niveles diminutos en lo que llamamos sinapsis, donde las neuronas entran en contacto unas con otras. Tenemos cien mil millones de neuronas y cada neurona sintoniza con otras diez mil neuronas. (página 219)

A los hijos y nietos, lo que deberíamos preguntarles cuando salen de la escuela, en lugar de «¿qué habéis aprendido hoy?», sería lo que han desaprendido: «¿Qué habéis podido echar por la borda, fuera de vuestra mente para siempre?». (página 223)

Reflexión: ¿Disponen los docentes de técnicas de desaprendizaje activo? Los pensamientos y actitudes nocivas ¿pueden ser borradas permanentemente?. ¿Que ocurriría si a un psicópata o un asesino se le pudiera borrar completamente la mente y crearle una nueva personalidad? ¿desaparecían sus responsabilidades penales?

La conciencia social parecería suplir las deficiencias de la conciencia individual a la hora del desaprendizaje necesario. El sentimiento de pertenencia a un grupo fortalece la cohesión social, y no necesaria ni únicamente las actitudes enquistadas en el prejuicio colectivo. (página 223)

El hecho es que hoy por hoy, por primera vez en la historia de la evolución, podemos echar por la borda miles de miles de pensamientos e ideas que nos perjudican. Es difícil imaginar una conquista mayor de la humanidad en los últimos cincuenta mil años. (página 224)

Al analizar los mecanismos de nuestra propia mente y, sobre todo, del inconsciente, descubrimos ahora que, efectivamente, venimos tan desprovistos de todo a este mundo que el precio que pagamos por esta libertad de no estar predeterminados es el error, la posibilidad de hacernos infelices. (página 227)

La inteligencia no se expresa sin niveles elevados de memoria, que sustenten la búsqueda de datos y la capacidad metafórica para relacionarlos. (página 228)

Parece increíble que hayamos debido esperar tanto tiempo para descubrir las dos cosas básicas sobre el origen de la vida: primero, que requiere un cierto grado de autoorganización molecular previo, fruto de interacciones rayanas en el caos, y segundo, que cuando emerge, la vida es completa. Hemos recurrido a las palabras del propio Kauffman para apuntar a la primera característica básica de la vida: «Surgió a partir de un conjunto autocatalítico de reacciones que cruzó, en una transición de fase, cierto umbral de complejidad haciendo posible el automantenimiento y la autorreplicación del sistema». (página 234)

La violencia es un subproducto de la inteligencia y no, como se creía hasta ahora, del instinto primario. Que tomen nota, por favor, las instituciones jurídicas y penitenciarias. (página 248)

Una vez aprendimos a cocinar, una vez el primer ser humano empezó a cocinar, y eso sucedió hace entre 1,9 y 1,6 millones de años, no hubo forma de evitar las insospechadas consecuencias a nivel anatómico, de división del trabajo y de ejercicio del poder colectivo. (página 252)

Si observamos la tasa de mortalidad en la sociedad primitiva comparada con la del siglo XX, con dos de las guerras más sangrientas de la historia, es muy inferior en los dos últimos siglos. La curva de la tasa de mortalidad debida a la violencia experimenta una caída impresionante y va a seguir decreciendo.
Los chimpancés son mucho menos cordiales que los humanos; ellos se están peleando o riñendo siempre. Nosotros somos muy tranquilos. El futuro va a ser una domesticación creciente de nosotros mismos. Si nos remontamos a cincuenta mil años atrás, los machos de hace sólo unas decenas de miles de años eran mucho más masculinos, con la cara mucho más ancha, probablemente daban mucho más miedo. Pero hemos evolucionado. Nosotros, los machos, nos hemos feminizado, sin duda, mostrando una domesticación de nuestras propias formas de comportamiento.  (página 255)

La gente otorga una importancia decisiva a la idea que los demás se hacen de ella, más allá de sus convicciones o de su trabajo. El continente más que el contenido es lo que importa. (página 261)

La ciencia está corroborando ahora que la gestión de las emociones básicas y universales debería preceder a la enseñanza de valores y, por supuesto, de contenidos académicos. Les va, a los niños, su vida de adultos. (página 265)

Como se haría con cualquier otra área del saber, lo lógico sería identificar primero a escala planetaria las experiencias desarrolladas en aprendizaje emocional; construir luego los ladrillos del nuevo modelo interdisciplinar; instrumentar su aplicación en el mundo corporativo, educacional y familiar mediante los procesos de formación necesarios en proyectos traslacionales, para terminar detallando lo que permiten aquilatar los mecanismos de evaluación. (página 266)

Intuimos ahora que la reforma educativa de los próximos cincuenta años a escala mundial se caracterizará por una reforma radical de la profesión de maestro. Lejos de ser una profesión liviana, la de maestro será la carrera con un contenido más profesional y complejo que cualquier otra. Lo que está aflorando del análisis en curso es que el objeto de la reforma no es tanto alterar la complejidad de las clases globalizadas ni la propia sociedad, como la categoría de los maestros, que verán sus objetivos transformados. ¿Cuál será su misión en el futuro? ¿Formar especialistas? No. Dimensionar ciudadanos en un mundo globalizado. ¿Pertrechar las mentes de sus estudiantes?
No. Reformar sus corazones. ¿Cómo se consigue alcanzar esta misión? Cumpliendo los dos objetivos siguientes: aprender a gestionar la diversidad de las clases modernas a las que ha cambiado profundamente la globalización. Y, simultáneamente, aprender a gestionar las emociones positivas y negativas que son comunes a todos los individuos y previas a los contenidos académicos adquiridos. (página 267)

Reflexión: ¿Corremos el peligro de lanzarnos a una educación emocional sesgada y no bien fundamentada, o, incluso, manipulada en aras de intereses inconfesables?

Muy poca gente recurre todavía a los conocimientos adquiridos por especialistas como, por ejemplo, Robert Rosenthal al sintetizar las condiciones de lo que él llama la conexión especial. Si se dan esas condiciones, la pareja funciona; si no se dan, es imposible que prospere. Diferentes experimentos han comprobado que los componentes mágicos de una buena relación son tres: primero, la atención mutua; segundo, el sentimiento positivo compartido, y tercero, el dúo no verbal bien coordinado. (página 272)

Paul Ekman ha calculado que una persona que miente tarda dos décimas de segundo más en contestar a una pregunta que una persona que no miente. (página 273)

Las emociones son, ni más ni menos, lo que une la mente y el cuerpo. El primer componente de las moléculas de la emoción es una molécula que se conoce como «receptor opioide». (página 276)

El descubrimiento del mundo de los receptores opioides se extiende a todos los campos de la medicina y une la endocrinología, la neurofisiología y la inmunología y estimula una síntesis de conducta, psicología y biología. (página 277)

En experimentos diversos se ha podido demostrar que los mapas cerebrales cambian en función de lo que hayamos hecho en nuestra vida (página 277)

Hoy hemos descubierto, gracias a la científica Alison Godnik, que los bebés personifican el período más prolongado y exclusivo para el aprendizaje y el ejercicio de la imaginación. Sin él la vida de adulto sería inalcanzable  (pagina 278)

(...) los primeros años son un compendio concentrado en el que el   cerebro   establece   conexiones   a   la   mayor   velocidad   de   crecimiento   que   jamás   volverá   a   alcanzar.   ¡Duplica   su  tamaño! (página 279)

Creen que necesita vida social… ¡Pero los bebés no necesitan este tipo de estímulo! Lo que necesitan es una atención personalizada, los cuidados y la receptividad de alguien que los conozca perfectamente y que pueda entenderlos y regularlos bien. Por   eso   será   preciso   replantearnos   cómo   cuidamos   a   nuestros   bebés,   ¡y   con   esto   no   quiero   decir   que   haya   que  retroceder y hacer que la mujer se quede en casa!» (página 280)

Aunque cueste creerlo, resulta que los niños reaccionan mejor ante las recompensas que frente a las
medidas disciplinarias. ¡Atención mamás y papás y, sobre todo, abuelos! Es mejor ignorar las maldades de los niños y bebés para centrarse en recompensarles cuando hacen las cosas bien.
La situación es totalmente distinta cuando se trata de adolescentes. Ante sus canalladas tanto como ante las faltas leves, es más eficaz aplicar una medida disciplinaria cuando se equivocan que premiarles cuando aciertan. ¿Cómo es posible esta diferencia en los mecanismos cerebrales marcada, simplemente, por la edad? La verdad es que no lo sabemos todavía. (página 281)

El cerebro ha dejado de ser, repentinamente, el objeto más sofisticado del universo para convertirse en un subproducto bastante imperfecto de la evolución. La neurología moderna arremete contra el postulado de que el cerebro gasta casi toda su energía en percibir el mundo exterior con gran detalle. Acabamos de constatar que, con toda probabilidad, el cerebro pasa casi todo el tiempo haciendo algo que nos ha hecho famosos a los humanos por hacerlo rematadamente mal: predecir el futuro. (página 282)

Antes se pensaba que el ADN era el único encargado de transmitir el secreto de la vida. Ahora se
ve también que la llamada epigenética desempeña un papel fundamental. Existen sucesos en el ámbito biomolecular que no tienen nada que ver con la molécula del ADN propiamente dicha, pero que también codifican algunas características heredadas. (página 283)

Ahora resulta que la dieta o el entorno pueden dejar huellas que subsisten durante varias generaciones sin utilizar los canales genéticos. (página 283)

Reflexión: ¿Qué hizo que una molécula determinada deseara duplicarse? Qué puso en marcha el mecanismo de la evolución? ¿Azar o necesidad?


La Elysia chlorotica se alimenta de una alga denominada Vaucheria littorea y secuestra los cloroplastos del alga en el epitelio de su sistema digestivo, donde fotosintetizan durante meses en ausencia de cualquier resto celular del alga. Los investigadores han comprobado que este animal puede permanecer sin comer durante un año —el resto de su vida—, tras alimentarse durante dos semanas exclusivamente de las algas. Intuitivamente, se puede deducir que los cloroplastos secuestrados le proporcionan la energía necesaria para vivir. Pero ¿cómo pueden existir cloroplastos funcionales en el interior de un animal marino? (página 310)

Reflexión: ¿Por qué la evolución no ha desechadoo a los organismos heterótrofos? ¿lo está haciendo ahora?

Las tasas geométricas de crecimiento son de tal envergadura que, como sugiere Raymond Kurzweil —uno de los innovadores, pensadores y futuristas más prestigiosos—, mucho antes de lo que la gente supone se producirá una singularidad. Todo apunta a que dicha singularidad vendrá dada por el final del llamado paréntesis darwiniano, del que ya contamos con destellos de su proximidad. (página 313)

El afianzamiento de la plasticidad cerebral ha sido el premonitor y primer adelantado del final del
paréntesis darwiniano. Lo que la moderna neurología está comprobando es que los seres humanos podemos crear nuevas neuronas durante toda la vida y que basta la aplicación de un esfuerzo mental para activar el proceso creador. (página 314)

(..) la salud mental y hasta la cardiovascular resulta ser el subproducto de algo tan alejado de la constitución genética como es el lugar ocupado en la jerarquía social. El mejor predictor de la salud individual es la consideración social: no sólo el último mono en la escala social tiene peor salud que todos los demás, sino que el primero la tiene mejor que ninguno. En el mismo contexto, ahora hemos descubierto que el llamado cerebro reflejo —es decir, dominado por procesos inconscientes— se conecta directamente con los mecanismos motores, sin esperar a que el cerebro deliberativo se active cuando se está excesivamente cansado. Una elección en el proceder puede determinar comportamientos dispares que dimanarían, normalmente, de una determinada constitución genética. (página 316)

En términos energéticos, se estima que la fotosíntesis produce una cantidad de biomasa seca equivalente a cien veces el peso de la población humana total del planeta y a una tasa media anual de almacenamiento de energía muy superior a la consumida por la población humana cada año. El éxito de esta forma de producción y almacenamiento de energía radica en que los elementos necesarios para llevarla a cabo, el CO2, el agua y la luz del Sol, son prácticamente ilimitados. (página 330)

Una hora de luz solar incidiendo sobre la superficie terrestre es aproximadamente igual a la cantidad de energía total utilizada por la humanidad en un año (página 331)

Reflexión final: El poder de la mente radica en su capacidad para transformar el mundo, la historia y hasta el propio curso de la evolución