domingo, 15 de septiembre de 2013

Por qué, a mí se me ha caído un asteroide en el jardín.... de la Moncloa

El título que encabeza este post, que obviamente no va ser un post literario, ni siquiera libresco, y que parafrasea la famosa canción de la malograda Mari Trini, probablemente es la pregunta, que cada mañana, frente a una "relaxing cup of café con leche", se debe hacer el presidente del gobierno en los salones de la Moncloa mientras contempla, con gallego estoicismo, como en el solar hispano, le crecen más cardos que flores.
La aplastante victoria electoral de 2012, ampliada, si cabe, por la indigestión de brotes verdes del gobierno de Zapatero y la ausencia de una refundación socialista que soltara el lastre histórico, pero que hubiera abierto el tarro de las responsabilidades, y eso no era plato de buen gusto de la nomenklatura socialista, empecinada en mantenerse en la poltrona a toda costa, provocando una espantada de votantes centristas hacia los abiertos brazos del PP, una rabieta masiva de votantes de izquierdas que se quedaron en casa y un acojone de los ocho millones de pensionistas que creyeron peligrar sus lentejas; auguraba al flamante presidente cuatro años de disfrute del poder absoluto, amparado en el vasallaje autonómico y en la aplastante matemática parlamentaria.
Hoy, camino de los dos años de la victoria del PP y (des)celebrando los cinco años de la apertura de la caja de Pandora, materializada en la quiebra de Leeman Brothers, los problemas de España se han agravado en todos los frentes, las refornas del gobierno son inútiles a la vez que impopulares, Bárcenas ha tirado de la manta y han quedado al descubierto las vergüenzas de la financiación del sistema político,  la del PP no es sino la punta del iceberg, con, prácticamente, todas las instituciones del estado pringadas hasta el cuello en prácticas ilegales o cuando menos alegales, pero de una desvergüenza que asquea a la sociedad.
Personalmente, llevo mucho tiempo haciéndome las mismas preguntas que nuestro atribulado presidente. Este post no es más que la exposición de mi análisis.

No sólo España, la entera sociedad occidental se encuentra atrapada en las consecuencias del crack sociohistórico que produjo la Segunda Guerra Mundial y su secuela la llamada Guerra Fría. Visto a pie de calle, parecen sucesos lejanos e inconexos con la realidad actual, tan diferente, aparentemente, y que nos han hecho creer, supongo que por falta de perspectiva, que ha sido causada por las llamadas "hipotecas basura" que han intoxicado la totalidad de la economía mundial. Personalmente, no creo que los refugiados de Darfur, o los de Gaza, o los de Kenia, o los de Siria de estos meses, deban su situación a la quiebra de Leeman, ni a las hipotecas basura, aunque estoy casi seguro de que estos y aquellos si que deben su situación a causas con un arraigo común.
Haciendo uso del "historioscopio", un útil instrumento intelectual, creado por mi admirado Lev Nikolievich Gumilev, descrito en un maravilloso libro de 1970: La búsqueda de un reino imaginario, editado por Crítica, en la colección Drakontos, aunque agotado y de muy difícil encontrar  (no me resisto esta libresca referencia), es posible elevar la perspectiva e intentar atisbar cuál es el origen del flujo histórico que nos ha llevado hasta esta situación.
Una vez acabado el conflicto mundial, la sociedad continuó con el mismo sistema educativo, que anteriormente les había abocado al desastre, pero al que inocentemente consideraban, "una cosa de niños", obviando que los niños crecen y se convierten en personas o en cachorros de ganso,  dependiendo de cómo haya sido su educación y su niñez. Este sistema educativo, ciego a los cambios tecnológicos que el propio conflicto había alumbrado: ordenadores, ciencia de materiales, energía atómica, análisis de la información, etc, pretendió "volver a la normalidad", esto es recuperar la estructura social preexistente, cuando los cimientos socioculturales sobre los que se apoyaba se estaban licuando bajo sus pies; sensación reforzada por la falsa apariencia de inmovilidad que la Guerra Fría introdujo en la mente de la sociedad occidental.
La tecnología puso en manos de personas "aparentemente preparadas", pero absolutamente incapaces para utilizarlas, herramientas y metodologías que se han acabado convirtiendo en ametralladoras en las manos de un chimpancé.
El sistema educativo de la posguerra continuó basándose en:
- Fomento del individualismo a ultranza
- La consecución de los objetivos personales a cualquier precio
- La industrialización convirtió a las personas en un factor más de sistema productivo
- La vara de medir social imperante es "tanto tienes, tanto vales"
- La necesidad de la inclusión social, como factor de éxito. No te salgas de la fila o serás un revolucionario.

Cuando las personas, educadas en este sistema de valores, se encuentra en sus manos con herramientas tecnológicas y financieras con un poder desconocido hasta entonces, no hacen sino lo que les han dicho que hagan, usarlas y usarlas hasta el límite. El resultado esta a la vista, al igual que el chimpancé con la ametralladora, imprevisible. Cuanto más destrozo, más disparo, en una orgía de ruido y destrucción que eleva la adrenalina social hasta límites impensables.

¿Por qué todo ha salido tan mal?, tan mal para la mayoría, dado que ha habido una minoría a la que le ha ido genial, tan genial que, en su paradigma de crecimiento, o de destrucción, sin fin, son incapaces de ver que se encuentran a punto de ser destruidos por la implosión del propio sistema que los mantiene en la cumbre. Desde mi punto de vista, la causa fundamental de que todo haya salido tan mal, para muchos, se encuentra en que las posibilidades tecnológicas, sus capacidades, su velocidad, su ubicuidad, son absolutamente incompatibles con las estructuras sociopoliticas de la preguerra, éstas actúan igualmente sobre un japonés que sobre un soriano o sobre un fueguino. Sin embargo, el mantenimiento de las estructuras políticas, de las que viven, no lo olvidemos, un buen puñado de personas, esclerotizan a la sociedad civil, cercenan su capacidad de acción y derivan enormes cantidades de recursos a las estructuras estatales y de control políticos (administración, policía y ejércitos), acelerando, a su vez el propio progreso tecnológico en una carrera por mantenerse en un poder que ya no es suyo, haciendo aún más incompatible la realidad social y económica con las estructuras que pugnan por conservar.

¿Hay salida del atolladero? Por supuesto, el dilema es cómo salir minimizando los riesgos de colapso total, fundamentalmente provocados por aquellas personas, si personas, es de lo único que va esto, que lo que pretenden es mantenerse en su status cuando "salgamos" de la crisis. Por si no os habéis dado cuenta la salida de la salida de la crisis supone la inevitable refundación de la sociedad humana. Es imprescindible renovar las estructuras políticas, hacerlas globales y asentarlas sobre una sociedad civil con capacidad de control de los agentes económicos, de lo contrario serán éstos los que, sin cortapisa moral alguna, gestionen el planeta como una enorme maquinaría de producción. Con que objetivo: Ninguno, el sistema económico neoliberal solamente tiene como objetivo su mantenimiento en si mismo, la perpetuación en un paradigma de crecimiento permanente, que es una quimera dado que los recursos del planeta son limitados.

Mientras los políticos se aferran a sus sillas y ceden poder a los fondos de inversión y a los conglomerados macroempresariales, creyendo así que podrán mantenerlas, internet sigue extendiendo sus tentáculos, neuralizando la sociedad en un metaorganismo, y ofreciendo unas posibilidades inimaginables de circulación de información, de bienes y en definitiva de riqueza y de valor, haciendo inútiles los proteccionismos locales. Cada día centenares de proyectos hacen patentes posibilidades que eran impensables hasta para las imaginaciones mas calenturientas de cualquier escritor de ciencia ficción. En medio siglo, centenares de profesiones se habrán volatilizado, millones de personas verán como sus trabajos, sus activos intelectuales y económicos se volatizan de la noche a la mañana sin saber, sin percibir que realmente la competición se ha vuelto global. Cualquier pastor de cabras del Chad, podrá con un ordenador que le ha regalado una ONG de Barcelona, conectarse, mediante la red que propone crear Google, a los MOOC del MIT y convertirse en programador, o consultor, o lo que sea, y pujar en inmensas plataformas de crowdworking por el trabajo que actualmente hace un engominado de Boston por la décima parte de lo que éste se gasta en trajes.
Mañana, o dentro de cinco años, Google o Proogle o la que sea, se plantará en Madrid con una flota de coches autónomos y dejará en el paro a todos los taxistas de la noche a la mañana. Las universidades acabarán vaciándose porque los conocimientos necesarios para trabajar estarán en una plataforma abierta o en la una escuela sectorial. Y los profesores inertes, seguirán explicando, como zombies culturales, impartiendo contenidos inútiles que cualquier persona podrá consultar en su teléfono móvil. Las administraciones públicas necesitarán, por falta de recursos, optimizar sus procesos dejando a millones de funcionarios sin trabajo y sin conocimientos para coger un tren cultural que pasa a demasiada velocidad a su lado.
Insisto, hay solución, pero requiere un grado de involucración, de altruismo y de generosidad desconocidos hasta el momento. En primer lugar es imprescindible recuperar la confianza en la sociedad y en las instituciones, cómo: cumpliendo la ley a rajatabla, caiga quien caiga, de lo contrario acabaremos cayendo todos, independizando de verdad al poder judicial y dándole libertad para limpiar las instituciones.
En segundo lugar, hay que facilitar una mayor participación ciudadana de los asuntos públicos, hay que reducir la presión social que se está cocinando en las redes sociales y canalizar esa energía de manera positiva, logrando la corresponsabilidad en las decisiones tomadas y en las acciones subsecuentes. Todos, nos guste o no tendremos que involucrarnos más, el futuro hay que crearlo o nos aplastará.
En tercer lugar, hay que diseñar e implantar un sistema educativo, basado en valores y en la gestión de las emociones y de las relaciones entre personas y que les faculte para vivir en un mundo, global, multicultural y sin fronteras ni protección más allá de las posibilidades de cada uno. Donde la colaboración, el trabajo en equipo y la coopetición, imbuidas de una alta responsabilidad social y ecológica, constituyan el núcleo del proceso educativo.
Por ultimo, hay que dinamitar de manera controlada los vetustos sistemas políticos, los partidos, los estados nacionales y las fronteras, cuanto antes comencemos menores serán los daños colaterales que se deriven del cambio. Si no evolucionamos ordenada y racionalmente estas estructuras, costuras del sistema social, el crecimiento de la presión interior terminará haciéndolas saltar por los aires con terribles consecuencias sociales, económicas y ecológicas.
Recordar, todos los problemas que tenemos los creamos nosotros con nuestras decisiones. Para resolverlos solamente hay que tomar decisiones con generosidad, con altruismo y con visión de futuro, recordando que tenemos una vida limitada y que nadie se lleva un euro al otro mundo, dar un paseo por el cementerio de vuestro pueblo y lo comprobaréis.

Qué bella se ve la ve desde el espacio, ni rastro crisis, ni de conflictos, ni de fronteras.....

domingo, 8 de septiembre de 2013

Novedades editoriales, Septiembre 2013

Con esta entrada voy a retomar las recomendaciones de novedades editoriales de manera mensual.
Entre todas las novedades que recojo a través de la Revista Leer, Filosofía Hoy, Que Leer, etc, y las recomendaciones de periódicos como El País, El Mundo o ABC, elaboraré una recomendación periódica de un puñado de títulos que, desde mi punto de vista, son los más interesantes y que, si el peculio lo permite, iré incorporando a mi biblioteca.

Bímini, Alberto Vázquez Figueroa.
Martínez Roca, Madrid 2013, 249 págs. 17,90 €
Recomendación de Revista Leer

"El poder de dos hombres solos"


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Personas como yo, John Irving
Tusquets, Barcelona 2013, 467 págs. 22.50 €
Recomendación de Revista Leer

El deseo, el amor, la identidad sexual

Reseña Editorial
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John Irving
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El aire que respiras, Care Santos
Planeta, Barcelona 2013, 585 págs. 20.90 €
Recomendación de Revista Leer

Libros antiguos, librerías e historia de Barcelona, bibliocóctel infalible
Reseña Editorial
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Care Santos

Book Trailer


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Los cien días, Joseph Roth
Pasos Perdidos, Madrid 2013, 256 págs. 18.90 €
Recomendación de Revista Leer

Los últimos 100 días de una de las personas más importantes de la historia de la humanidad
Reseña Editorial


Joseph Roth

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El fin del mundo equivocado, Mauro Corona
Altaïr, Barcelona 2013, 176 págs. 19.00 €
Recomendación de Revista Leer

"Necesitamos estar mal para apreciarlo todo en su valor adecuado"
Reseña Editorial


Mauro Corona
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El rostro de la batalla, John Kegan
Turner, Madrid 2013, 380 págs. 22.90 €
Recomendación de Revista Leer

Solo la guerra revela la verdadera naturaleza del hombre
Reseña Editorial